Aunque los diferentes tipos de sistemas de frenos (como el tambor y el disco) tienen diferentes estructuras específicas, los principios básicos son los mismos, lo que es usar la fricción entre las pastillas de freno y la superficie de frenado para lograr el frenado.
El principio de funcionamiento de las pastillas de freno es principalmente para convertir la energía cinética del vehículo en energía térmica a través de la fricción, logrando así la desaceleración o detención del vehículo. Cuando el conductor pisa el pedal del freno, se activa el líquido de frenos de alta presión, empujando el pistón en la pinza para moverse, de modo que las pastillas de freno se presionen firmemente contra el disco de freno (o tambor de freno). En este proceso, se genera fricción entre las pastillas de freno y el disco de freno, convirtiendo la energía cinética del vehículo en energía térmica, ralentizando así efectivamente el vehículo. La generación de esta fricción depende no solo del material y el diseño de las pastillas de freno, sino también de la operación efectiva de todo el sistema hidráulico para garantizar que el conductor pueda controlar la fuerza de frenado a través del pedal.
Además, los diferentes tipos de sistemas de frenos (como el tambor y el disco) tienen diferentes estructuras específicas, pero el principio básico es el mismo, que es usar la fricción entre la pastilla de freno y la superficie de frenado para lograr el frenado. Por ejemplo, en los frenos de disco, la pinza de freno sujeta el disco de freno coaxial con la rueda a través de la acción hidráulica, mientras que en los frenos del tambor, la pastilla de freno estacionaria contacta con el tambor de freno que gira con la rueda internamente, generando la fricción necesaria para evitar que el vehículo gire.